Hacer algo implica ir más allá de la rutina diaria, mucho más. No hablo de levantarte, estirarte, desayunar, checar tus redes sociales, correo, mensajes, etc., bañarte (si es que lo haces seguido) e irte a la escuela o al trabajo y cumplir con otro rutinario día de tu vida (y que de vez en cuando haces un cambio como ir con tus amigos de paseo o de fiesta).
Hablo de comenzar o continuar aquello que has estado queriendo lograr durante días, meses o años. Desde buscar un nuevo empleo, conseguir la información para el negocio que quieres arrancar, inscribirte a las clases de guitarra o de alemán que te propusiste tomar desde buen tiempo atrás, hablarle a ese familiar, exnovi@ que has olvidado, disciplinarte a cumplir con el ejercicio de todos los días, bajar esos kilos de grasa que has ganado en una vida sedentaria, implementar tu plan de lectura y crecimiento personal, en fin...tantas cosas que ¡NO ESTÁS HACIENDO! y deberías hacer.
Conforme crecemos, nos hacemos más viejos los días "pasan más rápido" y la rutina te lo dice cada noche, cada mitad y final de semana, cada fin de mes y cada que un año más se ha ido, y te das cuenta de que quizá no has avanzado tanto como pensabas o como hubieses querido.
En la sociedad existen 2 grupos de personas, uno mucho más grande que el otro. El grupo más numeroso es el que está conformado por aquellos que quieren cambiar su vida, conseguir un nuevo empleo o convertirse en empresarios, los que no quieren tirar basura en la calle, los que quieren mejorar su entorno, aprender cada día más, los que quieren viajar, los que quieren...y quieren..y quieren.
En el otro grupo, mucho más reducido, tenemos a los que quieren y hacen las cosas, aquellos que han comprendido que entre "querer" y "hacer" existe mucho más que unas cuantas letras. Cada día continúan construyendo sus propios sueños y no los de alguien más (yo sé que sabes a lo que me refiero), no se conforman, no se detienen a menos de que sea estrictamente indispensable, y sobre todo, no renuncian a sus más grandes sueños. Están convencidos de que pueden y van a lograrlo, sus acciones del día de hoy están encaminadas a alcanzarlo.
Eso es éxito.

Nuestra zona de confort llega a ser más fuerte que nuestro deseo de vivir en plenitud.
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